Suelo tener claro, cuando voy a una manifestación lírica o un concierto, que el autor es lo primero. Sin embargo, hay excepciones: si, por ejemplo, ese autor y esa obra en concreto han sido recuperados gracias a un gran artista. Y supongo (uno nunca sabe) que no hay dudas ni peros al calificativo para la Freni. La “prudentissima Mirella” que, entre tanta carrera rota, arruinada o simplemente magnificada por equívocos de todo tipo pero que no resiste un segundo una audición atenta y desapasionada, ha seguido su camino con sencillez pero una inteligencia, realismo y claridad meridiana que la han llevado de sus Zerlinas y Nannettas de finales de 1950 y principios de 1960 hasta las Fedoras, Adrianas, Madame Sans Gêne y finalmente esta Juana de Arco cuando se acercan sus cincuenta años de servicio (es el caso de emplear la palabra en su…
Comentarios