Como cada año al final de la temporada, el Châtelet presenta un título con uno de los teatros franceses del resto del Estado bajo el título de 'Festival de las Regiones': habiendo ya pasado Toulouse y Lyon, era lógico que se llegara a una coproducción con Burdeos. El título elegido, para tener coherencia con la temporada rusa que así llegó a su fin, fue otro de Rimski, muy distinto del que abrió la misma, y el experimento más 'italianizante' y 'canoro' del autor. Por supuesto está la estupenda grabación de Gergiev, que pone el listón muy alto, sobre todo cuando se iba a contar con la misma protagonista, Olga Borodina. Pero hace tiempo la mezzo canceló.La obra es difícil, híbrida, musicalmente interesante pero dramáticamente débil y los motores tardan mucho en calentarse: durante más de dos actos se nos narran hechos anteriores o actuales…
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