Parece que estamos en el año de las cancelaciones. Si Thielemann está agotado y Bostridge tiene problemas de familia y lo dicen con tiempo para la esperada Upupa de Henze, si, a programa oficial publicado, se cambian sin explicaciones cantantes en tres óperas (por lo menos hasta ahora), no creía yo posible que también los conciertos extraordinarios pudieran correr esta suerte. Y me hubiera gustado escuchar a Anna Netrebko, ahora que la han descubierto, cuando nadie parecía enterarse de lo sensacional que era (como lírico ligera) en la temporada del Marinsky en el Met hace unos años, donde deslumbró. Al parecer, la noche antes su médico le dijo que no podía cantar (pero no estaba en Salzburgo). Como había que salvar el concierto, Diener, que estaba haciendo unos ensayos, aceptó sustituirla cambiando las arias de concierto de Mozart por el…
Comentarios