Hay noches en las que acercándose muy temprano al Teatro Colón ya se preanuncia una velada extraordinaria. El concierto que reseñamos fue de esas noches.Desde nuestra llegada (con más de media hora de antelación) notamos la felicidad del público que pugnaba por ingresar por todas las entradas, el clima de ansiosa expectación en el foyer de platea, la agitación en la secretaría de la Fundación Teatro Colón, la gran actividad en la oficina de prensa con la acreditación de periodistas que normalmente no cubren espectáculos clásicos y absolutamente todos los que nos dedicamos a este rubro, la amable y cuidada atención del personal de prensa, de la Fundación, controles y acomodadores, y al entrar en la gran sala rosa, roja y dorada la impresionante vista de las localidades altas ya totalmente colmadas, y las plateas y los palcos que…
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