Primera representación moderna de una obra de Donizetti en la inauguración del teatro de su ciudad natal que lleva su nombre (magnífico) y en coproducción con la Scala que la retomará con más funciones dentro de pocos días. Una posible fiesta. Una iniciativa que sólo merece elogios. Y una desilusión.Primero, porque la obra es realmente floja, para los parámetros de un Donizetti y de un Romani que estaban por escribir juntos una obra maestra como L’Elisir y ya habían dado, por ejemplo, nada menos que Anna Bolena. Y por la que ambos parecieron sentir curioso desapego. Frente al resultado, parece justificado.La hipótesis avanzada en el programa por los miembros de la Donizetti Society (que estuvo, como sabe estar, bien presente) es muy interesante: más que un problema con la censura austríaca u otros elementos, tal vez se haya tratado de…
Comentarios