La prueba de que se puede, cuando se quiere. Cuando se piensa con seriedad y responsabilidad y se trabaja de la misma manera. La Scala ha conseguido una de sus grandes noches, de sus grandes inauguraciones, y sin apelar a títulos conocidos ni a algún divo que no siempre responde a las expectativas. Por supuesto la dirección del espectáculo correspondía a Riccardo Muti, que a su vez se mueve en este repertorio -el Rossini serio francés- con un dominio soberano. Capaz de hacer hablar a la notable partitura hacia el futuro, pero sobre todo, de mostrarla como el intento de comprensión de todo lo que ha precedido y estaba más o menos vigente en el teatro lírico francés de la ópera: prueba concluyente de la capacidad, la seriedad y el genio de Rossini.Hemos escuchado los ecos de la tragedia lírica francesa, Gluck y en ciertos momentos el…
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