Lo que quizás más nos sorprende de Finlandia es que el fenómeno musical se haya desarrollado con tanta velocidad. Máxime si consideramos su pequeña población (5 millones de habitantes) y las pésimas condiciones climatológicas, que no ayudan al desarrollo de la actividad social durante casi seis meses al año. No es azaroso que actividades como el ajedrez, que no suponen un desplazamiento del hogar, haya encontrado mejor acomodo en el norte de Europa (pensemos en la extinta URSS), y que la ópera se haya desarrollado más fecundamente en un clima benigno como el italiano. Las excepciones más llamativas a ambos casos son los de España (en parte disculpado por la mejor aceptación del teatro) y el de Finlandia.La actividad operística en el país del norte nace en 1768 gracias a la labor emprendedora del alemán Karl Gottlieb Seuerlig, que llevó…
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