En el estudio del programa de sala de Sergio Sablich, basado en su excelente libro L’altro Schubert, el autor intenta -con éxito- colocar la gestación de la obra más ‘conocida’ (es un decir) y más trabajada por Schubert en el marco de su relación particular con su casi homónimo, Schober (también él Franz). Sólo que, si en los lieder el músico puede sobreponerse a la mediocridad o inanidad de los textos de Schober, en la ópera eso le cuesta, sobre todo por su falta de dominio -o de instinto, si se quiere- escénico. Así, el libreto es de aquellos que justifican a quienes rechazan los titulados, y la música -por lo general bellísima- no resulta para nada ‘dramática’ en la primera acepción del término. Si se toma el principio del segundo acto (el primero es demasiado largo, para empezar), al bello relato de ‘Troila’sigue el ‘aria’ tan…
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