Basada en una obra teatral de Luigi Scevola, ésta es la primera de las obras de Bellini que se ha mantenido, aunque con altibajos, en el repertorio, aunque los teatros prefieran siempre a los tres caballos de batallas y, ocasionalmente, a Beatrice di Tenda (de todos modos, sobre siete óperas, cuatro o cinco no está nada mal como promedio). A la Ópera de París llegó tarde (1995), pero ésta es su cuarta temporada (1996 y 1998) y la representación número 25. O sea, que parece gozar del favor del público, como lo indica el aforo. Como lo indica el entusiasmo del respetable, que , con las lógicas diferencias en cuanto a dificultades y protagonismo, fue generoso -tal vez en demasía- con todos. Porque hay diferencias.Por ejemplo, acertó con Campanella, que dio la versión más refinada en su conjunto que jamás haya oído en vivo, con una obertura…
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