En medio de huelgas e incertidumbres reapareció este Ory estrenado en el verano pasado en Pesaron. Antes de seguir, pregunta retórica: ¿cuántos teatros se pueden permitir, en dos semanas, presentar a Florez en dos de sus caballos de batalla? Esto, para mí, es muy indicativo de algo (precisamente lo que Gustavo Otero en su reciente crónica de La flauta mágica argentina ponía de relieve: los grandes teatros deben seguirlo siendo siempre y si no, deben tener el coraje de decir que ya no pueden serlo. El Comunale de Bologna, aún con altibajos como el de Bocelli en Werther, sigue siendo un gran teatro). El caso es que el tenor peruano, me voy a repetir, está en un momento ideal. Ya había visto su genial ‘Ory’ en Génova con la puesta de Pizzi -que, de paso, me resultó más divertida que esta, muy reiterativa de la idea en sí interesante de…
Comentarios