Fue esta la última representación de la ópera, tanto tiempo ausente de las escenas, y la siguiente a la ya reseñada en estas 'páginas'. La visión no es básicamente distinta. Es cierto que la puesta no tenía nada que ver con la obra, pero no me pareció en absoluto acertada, ni siquiera como cosa aparte o contraria a Wagner. Simplemente, y me gustan otros trabajos de Homoki, fue una tontería y una pérdida de tiempo y de dinero, que era mejor ni mirar. No sé para qué se elige la versión de París -la de la bacanal- si no hay un ballet, si no hay nada demasiado sensual, si ‘Venus’ se parece más bien a la Musa de Hoffmann -en suntuoso vestido rojo sobre una esfera roja y con un pastor que parece un bellboy de hotel, presuntamente Cupido, pero que el autor quería que fuera muy otra cosa; si la ‘asimilación’ entre protagonista y autor no va más…
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