La fiesta de Sant’Efisio,patrono de la ciudad, da origen a un minifestival que tiene por centro algunas iglesias y espacios libres de la ciudad y sobre todo el Teatro Lirico, siempre un paradigma de búsqueda y curiosidad en la escena italiana. Que suene el conjunto nuevo de Chick Corea (como siempre, polémico en su propuesta y resultados) un día y al día siguiente tengamos en el foyer de platea del teatro un estreno absoluto por comisión, más la tradicional ‘ópera rara’ del Festival, no es nada frecuente, no sólo en Italia.En este caso, el concierto, último de un ciclo que se desarrolla los domingos por la mañana, incluía -invirtiendo el orden establecido y restableciendo el cronológico- la agradable y breve obra de Holst cuando se hizo cargo de su puesto en dicha renombrada escuela y la suculenta y lúgubre Sinfonía de Honegger, escrita…
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