Penúltima contribución de Rameau al teatro lírico, esta comédie-ballet presenta rasgos peculiares incluso con respecto a la siguiente y final, Les Boréades, que la convierten en algo especial, al borde o al margen de todos los géneros. La abundancia de los ballets, la deliberada falta de caracterización de los personajes prácticamente en disolución en cuanto tales, la ironía que lo domina todo, parecen ser pretextos de investigación o de imaginación casi sin frenos. La misma que ha precedido la concepción de este verdadero tour-de-force que se podrá ver en Caen y Londres en octubre antes de pasar a Shanghai.
La extraordinaria labor de José Montalvo, con un uso del espacio y de los medios visuales (en video, paisajes, dobles o triples de los personajes, bailarines virtuales que interactúan con los reales) que deja sin aliento, irreverente,…
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