La primera gran intervención del coro se centra en estas palabras. Si se recuerda la música, la puesta gélida, oscura, casi luctuosa (con todos vestidos de negro en medio de la oscuridad) se califica a sí misma, aunque tenga aquí y allá algún momento mejor o alguna buena idea (escasas o fáciles: la resolución del ballet haciendo que los personajes se vuelvan a mirar a la sala es algo visto miles de veces y, naturalmente, ahorra dinero pero no innova nada). Aunque la obra está modernizada y "abstraída", eso no es el problema principal (hay buen gusto en los trajes, cuando se los ve), sino la absoluta falta de movimiento de una partitura que bulle de vida.
En fin, que hay óperas que se resisten y Manon es una de ellas, justamente porque hay que verlo todo y porque, como dice 'Lescaut", 'Manon' no ama la miseria. Tampoco la desarticulación…
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