Uno de los indudables platos fuertes de la temporada de Royal Opera era, a priori, Faust de Gounod. Lo era principalmente por la deslumbrante combinación de estrellas (Gheorghiu, Alagna, Terfel, Keenlyside, Pappano) y por tratarse de una nueva producción de David McVicar, que nunca deja indiferente al público. Como consecuencia de esto hace meses que conseguir entradas es imposible, hay un acuerdo para el lanzamiento del dvd y el sábado se retrasmitió por televisión. Todo un acontecimiento que, sin embargo, no acabó de cuajar.
La producción de McVicar muestra al diablo como un director escénico, que mueve a los personajes a su antojo. Este recurso al meta-teatro, sin ser en absoluto original, podría haber funcionado si se hubiese planteado desde el principio. Pero en realidad, hasta el acto tercero era muy difícil entender algo, puesto…
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