La producción de Claus Guth, estrenada con gran éxito en 2003, recibe su primera reposición con merecido éxito. Es una concepción inteligente de una obra que se presta a los sueños, como ya lo enfocara una y otra vez el tan admirado Harry Kupfer en este mismo festival. La idea de que ‘Daland’ y el ‘Holandés’ sean ambas representaciones del padre de ‘Senta’ necesita del análisis experto de un psiquiatra, pero a falta de uno, valgan ciertos comentarios para poner al lector en el ambiente.
Los decorados de Christian Schmidt dividen al escenario en dos hacia el costado izquierdo, con una escalera enorme que va de izquierda a derecha y que divide el enorme salon/ambiente de la casa del rico comerciante ‘Daland’. La división es simétrica, reproduciéndose en la parte de arriba de la escalera el ambiente de la parte de debajo de la escalera. En…
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