Tal vez he escrito demasiado, o mucho, ya sobre esta obra. Bueno o malo, original o no, a ello me remito. Esta crónica será más corta porque en realidad no debería hacerla. Para evitarme molestias de acreditaciones y respuestas tardías o a último momento, me compré un par de entradas para conocer esta enorme y bella sala (sobre la acústica hay opiniones diversas, desde los aficionados hasta el director del coro de esta oportunidad, que me confirmó que sin el público hay un reverberación excesiva, pero con el público él la considera ideal. Personalmente, he encontrado diferencias en las dos localidades y me parece que para las voces solistas el sonido corre de forma más bien unidireccional, pero los habitués me aseguran que si hubiera ido a las alturas habría escuchado magníficamente). Y aproveché que había ligeros pero importantes…
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