En pleno Carnaval, las máscaras tradicionales que desde el edificio de la municipalidad de la hermosa Módena cantan las cuarenta a autoridades y público, tuvieron la delicadeza de ejercer su oficio por la noche para dar voz al homenaje de los conciudadanos a su ilustre embajadora en el mundo. El motivo era que hacía exactamente cincuenta años, en el mismo sitio, se producía el debut profesional en una ópera completa de Mirella Fregni, convertida luego en Freni.
En realidad, he dudado sobre si convenía escribir o no esta nota. No se trata de una crítica exactamente, pero quiere ser un testimonio de la calidez del acto -no exento de algún incidente que permitió a la artista demostrar su carácter- que se resumió en la respuesta de la Freni a los elogios y afecto de las máscaras: “¡Soy vieja!” A punto de cumplir los setenta años, parecería…
Comentarios