El Cantus Arcticus de Rautavaara es una obra del año 1972 que se mantiene dentro de los límites de la tonalidad tradicional y en la que este compositor finlandés emplea el canto grabado de algunas especies de aves propias de las regiones árticas como “instrumento solista” en diálogo con la orquesta. Los tres movimientos de que consta (Pantano, Melancolía, Cisnes) tienen una estructura semejante, en la que las secciones orquestales se van incorporando poco a poco al discurso musical. Las flautas abren el primer tiempo; a ellas se incorporan las grabaciones de cantos de aves, siguen los clarinetes, después los oboes, más tarde los chelos y contrabajos, luego el arpa y la celesta y por último las violas y los violines. La naturaleza se despliega progresivamente y con una íntima majestuosidad en este cuadro neorromántico impregnado de…
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