Por su trayectoria el Colón de Buenos Aires está acostumbrado a grandes voces de la lírica mundial y por amplitud necesita que se presenten en su sala voces grandes. En los últimos tiempos diversas crisis y desgobiernos hicieron que sea cada vez menos frecuente la visita de grandes voces y, también, se ha hecho difícil encontrar en la misma voces grandes.
La gran mayoría del público y de los comunicadores prefieren creer en una inventada crisis en la lírica mundial, en parte para justificar la ausencia en Buenos Aires de las figuras actuales de la ópera y, también, por el excesivo afán de los melómanos de calificar cualquiera otro tiempo pasado como mejor, olvidando pertinazmente el presente y sólo ocupándose de él cuando ya es pretérito y agigantando el recuerdo de algo que en su momento no les pareció bueno.
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