Otro de los vértices del “Festival Janácek”, Jenufa se mostró fiel a sí misma. Como la gran obra que es. Gracias de nuevo al trabajo de todos y cada uno y en particular a la dirección de Koenigs, que se sigue revelando un 'janacekiano' de fuste (quizás se hubiera preferido en la introducción algo más de lirismo, pero si eso es lo que se tiene que observar sobre toda la obra, decirlo es por el puro gusto de anotar algo). Coro -esta vez en una labor de compromiso, perfectamente superada y muy bien actuada, en particular en el final, cuando se transforma de pueblo encantador en turba linchadora- y orquesta respondieron espléndidamente.
La puesta, siempre la del Festival de Glyndebourne (no sólo sensata elección por el nivel, sino porque supone una inteligente distribución del esfuerzo económico, Festival o no), fue retrabajada para el primer…
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