Las bailarinas Maya Plisetskaya y Tamara Rojo han sido galardonadas con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2005, según hizo público este miércoles en Oviedo el Jurado encargado de la concesión del mismo.
Caracterizadas por un estilo propio inconfundible, combinado con una perfección técnica e interpretativa extraordinaria, Maya Plisetskaya y Tamara Rojo se han convertido en las bailarinas más brillantes de la historia de la danza universal y en las más altas representantes de sus respectivas generaciones en este arte.
El jurado de este premio -convocado por la Fundación Príncipe de Asturias- estuvo presidido por José Lladó y Fernández-Urrutia, e integrado también por José Luis Álvarez, Fernando Argenta, Inocencio Arias, Juan Cruz, Rosa Cullell, Fernando Delgado, Jorge Fernández Bustillo, Álvaro Fernández-Villaverde y de Silva, José Luis Garci, Jordi García Candau, Rosina Gómez-Baeza, Juan Carlos Laviana, Carlos Madera, Miguel Muñiz, Beatriz Pecker, Benigno Pendás García, Juan Ramón Pérez las Clotas, Amelia Valcárcel, José Velasco, Miguel Zugaza Miranda y José Antonio Caicoya (secretario).
Maya Plisetskaya, considerada una de las más grandes bailarinas del siglo XX, ha alcanzado el título más prestigioso que una artista de esta especialidad puede conseguir: "Prima ballerina assoluta". En la actualidad sigue vinculada a la gran vocación de su vida dando clases a jóvenes artistas de todo el mundo. Nacida en Moscú en el año 1925 y nacionalizada española en 1993, Maya Plisetskaya se inició en el mundo de la danza con sólo tres años. En 1934 ingresó en la Escuela de Danza de Moscú y a los 18 años se graduó en la Escuela Coreográfica del Gran Teatro Bolshoi del que pasó a formar parte meses más tarde, y en el que llegó a ser primera bailarina. En esta agrupación dio sus primeros pasos como profesional interpretando La muerte del cisne.
Plisetskaya está considerada como la bailarina más arrolladora que ha ocupado la escena desde Ana Pavlova y como un exponente de la danza clásica. La crítica decía de ella que tenía una personalidad arrolladora y un estilo propio inconfundible. Desde sus primeros éxitos se la conoce con el sobrenombre de La reina del aire. De entre las muchas obras que ha interpretado en escenarios de todo el mundo, destaca El lago de los cisnes, que representó por primera vez en 1947 y que ha repetido en más de 500 ocasiones. Su versatilidad le ha permitido interpretar personajes tan diversos como la Zarina enloquecida de La fuente de Bajchisarai, la perversa Kitri en Don Quijote o la heroica Laurencia en el ballet del mismo nombre. En 1967 estrenó Carmen y en 1972 Ana Karenina con una partitura de su propio marido, el compositor y pianista Rodion Shchedrin. En este montaje Plisetskaya asumió las tareas de directora escénica y coreógrafa. En 1973, Roland Petit compuso para ella La rose malade y años después Maurice Béjart le escribió Isadora. Ha dirigido el Ballet de la Ópera de Roma y entre 1987 y 1990 se hizo cargo del Ballet Lírico Nacional de España. En 1994 fundó el Ballet Imperial Ruso. Ese mismo año presentó en Moscú sus memorias, con el título Yo, Maya Plisetskaya, que han sido traducidas a catorce idiomas, entre ellos el japonés, el alemán, el italiano y el serbio. En 2000 fundó con su marido la Fundación Maya Plisetskaya y Rodion Shchedrin, ubicada en la localidad alemana de Mainz, con el objetivo de preservar, documentar y facilitar el acceso libre a la obra artística de ambos.
De entre las distinciones que ha recibido destacan el Premio del Pueblo de la URSS (1959), el Ana Pavlova de París (1962), el Premio Lenin (1964), la distinción de Héroe del Trabajo Socialista (1985), la Legión de Honor de Francia (1986), la Medalla de Oro de las Bellas Artes de España (1991) y la más alta condecoración de su país, la Medalla al Servicio de Rusia, que ha recibido en dos ocasiones (1995 y 2000). Es doctora honoris causa por las universidades Lomonosov de Moscú y la Sorbona de París.
Tamara Rojo, con una interpretación innovadora de extraordinaria belleza, aúna el estilo del ballet clásico con el contemporáneo. Nacida en Montreal (Canadá) en 1974, y con nacionalidad española, es primera bailarina del Royal Ballet de Londres desde el año 2000. Dio sus primeros pasos artísticos en el Centro de Danza Víctor Ullate (1983-1991), completando su formación con David Howard y Renatto Paroni.
Tras formar parte de la Compañía de Ullate (1991-1996), su carrera dio un giro internacional, auspiciado por Galina Samsova, quien la invitó a bailar en el Scottish Ballet (1996-1997). Con esta compañía interpretó, entre otras obras, El lago de los cisnes, El Cascanueces, Romeo y Julieta y La sylphide. Alcanzó el estatus de bailarina principal en el English National Ballet (1997-2000), categoría con la que se incorporó al Royal Ballet de Londres, invitada por Sir Anthony Dowell en julio de 2000. Con su incorporación al Royal Ballet en 2000, Tamara Rojo, a sus 25 años, se convirtió en la primera española en formar parte de la compañía más importante del Reino Unido y una de las más prestigiosas del mundo. Fue, además, la más joven artista en la historia del ballet que asciende al puesto de primera bailarina. Ha actuado, como artista invitada, con el Ballet del Teatro La Scala de Milán, el Ballet de la Ópera de Niza, el Arena de Verona, el Ballet Nacional de Cuba y el Ballet de la Ópera de Berlín y ha participado en numerosas galas de ámbito internacional. Desde sus primeros pasos profesionales, Tamara Rojo ha realizado papeles de múltiples matices, cuyo denominador común es la exigencia de una gran madurez interpretativa, destacando las coreografías neoclásicas de la escuela holandesa y las de hondo significado y raíz hispánica de Ullate, como Volando hacia la luz y Concierto para Tres, o las renovadas por Derek Deane como Romeo y Julieta.
Su carrera profesional se ha visto jalonada con diversos premios, tales como la Medalla de Oro y el Premio del jurado en el Concurso Internacional de Danza de París (1994), que consiguió con apenas veinte años; el Premio de la crítica italiana (1996), la denominación de Bailarina Revelación del Año por el Times londinense (1997) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (España, 2002). En 2001 recibió el Premio a la Mejor Bailarina de los Premios Nacionales de Danza que otorga el Círculo de Críticos del Reino Unido. En 2004 obtuvo el Premio al Valor de los premios Positano "Leonid Massine" y fue nombrada embajadora de la Fundación Hans Christian Andersen de Dinamarca.
Los Premios Príncipe de Asturias están destinados, según los Estatutos de la Fundación, a galardonar "la labor científica, técnica, cultural, social y humana realizada por personas, equipos de trabajo o instituciones en el ámbito internacional". Dentro de este espíritu, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes "será concedido a la persona, grupo de personas o institución cuya labor en la Arquitectura, Cinematografía, Danza, Escultura, Música, Pintura y demás expresiones artísticas, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la Humanidad".
En esta edición concurrían un total de 45 candidaturas procedentes de Alemania, Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Grecia, Guatemala, India, Italia, México, Noruega, Paraguay, Reino Unido, Venezuela y España.
Este ha sido el sexto de los ocho Premios Príncipe de Asturias concedidos este año, en que cumplen su XXV edición. Anteriormente fueron otorgados el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional a la ex presidenta del Parlamento Europeo, Simone Veil; el de Comunicación y Humanidades a los Grandes Institutos Culturales Europeos; el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales concedido al politólogo italiano Giovanni Sartori; el de las Letras a la escritora brasileña Nélida Piñón y el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica al neurólogo portugués Antonio Damasio. Los Premios Príncipe de Asturias de Concordia y Deportes se fallarán el próximo mes de septiembre.
Cada uno de los Premios Príncipe de Asturias, concedidos por primera vez en 1981, está dotado con cincuenta mil euros, la escultura creada y donada expresamente por Joan Miró para estos galardones, un diploma y una insignia acreditativos. Los galardones serán entregados en otoño en Oviedo, en un solemne acto presidido por SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias.
Los Premios Príncipe de Asturias celebran este año su XXV Aniversario, con el auspicio de la UNESCO. El acto inaugural tuvo lugar el pasado 12 de abril en Oviedo con una conferencia extraordinaria del profesor Stephen Hawking, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989, y que estuvo presidida por SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias. El segundo acto, un encuentro multitudinario de Woody Allen, Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2002, con el público, se celebró el pasado 14 de mayo. Los actos de celebración se extenderán hasta finales de 2006.
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