El espectáculo ha sido reseñado ya aquí, pero en gran parte con otra distribución, excepción hecha del superlativo ‘Ramiro’ de Flórez, de quien ya no se sabe qué decir sin repetirse. En mi caso, diré que lo noté exactamente igual que en París (era en 2002) en lo vocal, es decir entre sobresaliente y colosal, pero en lo escénico, como al grueso de sus compañeros masculinos, lo benefició la ‘vieja´puesta de Ponnelle.
La filman -ahora- en DVD, luego de 30 años de más que leales servicios. La Scala la anuncia, con legítimo orgullo, como producción propia. Uno vuelve la mirada atrás (lamentablemente ya tiene años como para hacerlo) y piensa cuando de la mano de Abbado -hoy alejado de este Teatro- y del entonces pletórico Ponnelle la comedia rossiniana recibió un envión decisivo, mucho antes que Pesaro.
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