El Festival se abrió con esta nueva puesta de la a su vez estigmatizada obra de Schreker, que se coloca en la línea de otras de Zemlinsky, Korngold y otros que han sido repuestos en los últimos festivales, como respuesta más que definitiva al recuerdo cercano del edificio de la Gestapo. En el presente caso quizá más, porque no sólo el autor perdió su puesto y su obra fue perseguida y denostada, sino que en 1934 un ataque de corazón segó su vida…
Pero, consideraciones 'extramusicales' (yo no creo en eso) aparte, ahí está la música de Schreker. Escuchar la introducción sobrecoge, el texto tal vez pueda pecar hoy de algo ingenuo en ciertos momentos, pero el conjunto (fíjense ustedes en qué momento se estrenó) es estremecedor. Schreker percibió, con esa sensibilidad casi enfermiza de sus obras y de esta en particular, el ocaso de la…
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