A veces hay indicios de que algo muy esperado puede no ir del todo bien. Cuando, hace relativamente poco, se supo que Simon Keenlyside, por una fractura o algo así, no podría incorporarse como ‘Papageno’ a esta versión, varios nos quedamos desconcertados. El día en que vi la función, ‘Pamina’ se enfermó y hubo que salir pitando a buscar y por suerte estaba cerca Bonney. Pero, claro, con tan poca anticipación, con una nueva puesta y a veintiún años de su memorable ‘Sophie’ muniquesa con Kleiber, no se le pueden pedir milagros: sigue siendo exquisita, una gran estilista y técnica, pero a la voz le toma su tiempo calentarse, nunca recupera del todo la luminosidad que hasta hace poco conseguía y los graves suenan sordos o destemplados: fue persuasiva, pero no deslumbrante.
Y en ese sentido tradujo con rara precisión lo que ocurrió en general…
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