Es difícil imaginar una orquesta que, como la Sinfónica de la Radio de Baviera, ofrezca en una misma temporada un número tal de conciertos memorables, de esos que nos atreveríamos a llamar “históricos”, pues son testimonio no sólo del quehacer de un conjunto de calidad excepcional, sino también del arte de directores que, al margen de las modas, tienen la capacidad de lograr interpretaciones dignas, precisamente, de pasar a la historia.
Los conciertos dirigidos por el titular de la orquesta, Mariss Jansons, entran habitualmente en esa categoría, así como algunos de los que ofrecen directores invitados, entre los que se cuenta Mstislav Rostropovich. Como ya venimos diciendo en nuestros comentarios a la temporada de esta orquesta, hacer una crítica de tales conciertos resulta sumamente difícil. No nos cansaremos de repetir que cualquier…
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