El Teatro Nacional estaba lleno la noche del miércoles para la apertura de la duodécima edición del Festival Internacional de Guitarra, que ha venido creciendo en calidad y concurrencia gracias al empeño de su fundador y director artístico, Luis Zumbado.
La expectativa del público se centraba en la participación del legendario guitarrista español Pepe Romero, unos de los más admirados ejecutantes del instrumento, y, aún antes de que tocara una sola nota, en los actos protocolarios, fue ya recibido con una ovación. Los aplausos no amainaron a lo largo del recital y en dos o tres ocasiones hasta lamenté el exceso de entusiasmo del público que impidió al maestro Romero concluir la ejecución. Sin embargo, don Pepe, todo un caballero, no se inmutó ni pareció tomar a mal la precipitación y falta de sensibilidad de quienes se adelantan a…
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