La peculiar temporada escalígera, tal vez no muy feliz pero sí decisiva en la suerte del gran teatro, dio a su fin con un espectáculo que había dado que hablar en su estreno absoluto en Italia en Cagliari. Mucho se especuló sobre el por qué el 'ex' Meli había contratado un espectáculo que había producido él mismo en su gestión en la capital sarda.
Por lo que sea, el resultado, pese a las limitaciones en lo musical, fue deslumbrante. La puesta de Alexandrov supo recuperar la atmósfera entre popular, mágica, ingenua y misteriosa del original de Gogol, sin que lo espectacular de decorado, vestuario, danzas, recursos ‘teatrales’, dejara atrás a la sensibilidad siempre a flor de piel del compositor, que tanto trabajó en su reelaboración (le costó más de once años pasar del primer El herrero Vakula, recibido con comedimiento en San Petersburgo,…
Comentarios