Los Ecos de Ossian son una obra algo sombría, escrita en un estilo que delata interesantes afinidades entre la obra del danés Gade y la música rusa del siglo XIX. Osmo Vänskä la dirige con austera sobriedad y estricta precisión. Es la suya una versión muy compacta, bien estructurada y equilibrada, en la que no hay espacio para fisuras. El maestro finés concede una parte muy importante del peso interpretativo a las estupendas secciones de cuerda grave de la Orquesta de la Radio de Baviera, sacando de ellas excelentes resultados. El precio es que los no menos excelentes violines quedan algo relegados.
En las Dos piezas para violonchelo y orquesta de Sibelius, Vänskä se retrae y deja el protagonismo a David Geringas. Así pues, la orquesta se mantiene detrás del solista, acompañando y otorgando hondura sonora al conjunto de la obra. También…
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