Demasiado a menudo, quien asiste a la representación de una ópera de Wagner, corre el riesgo de irse a casa insatisfecho de la música oída en el teatro. No abundan los buenos músicos wagnerianos. Pero si los intérpretes son Adam Fischer y la Orquesta del Estado de Baviera, el oyente puede tener la certeza de que, al menos la parte orquestal, no le decepcionará en absoluto. El mismo aserto vale para el Coro de la Ópera de Baviera y su director Andrés Máspero.
Los criterios que sirven de guía a Adam Fischer en esta producción se manifiestan claramente desde los primeros compases: la orquesta asume el papel de quien relata una leyenda. La obertura es presentada como un poema sinfónico en el que se nos introduce en la historia de 'Senta' y el 'Holandés'; más aún, es una sinopsis musical de la acción teatral. Se trata pues de una versión muy…
Comentarios