Ignoro si fue el inicio del largo puente de la fiesta madrileña de San Isidro, o poco interés para la trompa, lo que hizo acudir a tan poco público: los que no acudieron a la cita se perdieron un ameno programa para conjunto de trompas, sin o con acompañamiento de piano. A mí, el sonido de varias trompas tocando juntas siempre me ha fascinado, y hasta me tocó una vez transcribir una estrofa coral para cuatro trompas, para una fanfarria de un concierto al aire libre, hace más de 25 años, en Cataluña, y recuerdo con placer lo bien que aquello sonó.
Fue precisamente en aquella ocasión que me interesé por la escuela española de este instrumento, y me enteré que había un problema fisiológico importante, no satisfactoriamente resuelto: se enseñaba tocar la trompa con los músculos de la boca, y no con el diafragma, pero ocurre que a los 30 años…
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