Los recitales de Artur Pizarro son siempre una mezcla única de generosidad y seducción. Aunque estas cualidades son deseables en cualquier intérprete y se agradecen asociadas a cualquier repertorio, parece que se prestan particularmente bien a la obra para piano solo de Debussy y Ravel. Pizarro regresó al centenario y elegante Teatro de São Luiz, en Lisboa, para regalarnos esa música, con un desprendimiento de tiempos antiguos.
Para Artur Pizarro, este teatro tiene un significado especial, ya que fue allí donde inició su carrera profesional “oficial” hace veintiséis años. El pianista inició su formación con Berta Nóbrega, su abuela, y Evaristo Campos Coelho. Fue posteriormente discípulo de Sequeira Costa, en Portugal y en los Estados Unidos. Los primeros premios que obtuvo en los concursos Viana da Mota (1987) y de Leeds (1990) le…
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