El repertorio de Christian Thielemann se ciñe a unos límites muy concretos. La decisión de concentrar su labor en obras de un campo estilístico homogéneo es una medida acertada e inteligente, sobre todo en una época en la que entre los músicos predomina la dispersión y en la que son legión aquellos que creen poder hacerlo todo. Para la próxima temporada de la Filarmónica de Múnich, Thielemann ha programado, bajo su dirección, conciertos en los que de manera casi exclusiva se interpretarán obras de compositores alemanes y austríacos de un período que va desde el clasicismo vienés hasta el tardorromanticismo. El concierto que nos ocupa está plenamente dentro de esta línea y es un buen ejemplo de cómo un programa estrictamente 'conservador' puede resultar estimulante y sus resultados nada estereotipados si los intérpretes tienen el nivel y…
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