John Adams nos presenta una visión original de la Natividad. Tanto su música como la puesta en escena de Sellars se debaten entre misterio y realidad. Todo a lo largo de la obra, ejemplo de lo que se ha dado en llamar música repetitiva, Adams opone un canto tonal a una orquesta atonal y Sellars, la presencia de cantantes y actores vestidos de calle a una proyección abstracta o, por lo menos, enigmática sobre una pantalla en el fondo del escenario.La elección de los textos, en la que también participó Sellars, se halla marcada por el contraste entre elementos bíblicos y profanos, entre lo imaginario y lo real, entre el consciente y el subconsciente freudianos.Conviven en el libreto fragmentos de los evangelios con textos de la poeta mejicana Rosario Castellanos, de los chilenos Vicente Huidobro y Gabriela Mistral, de Sor Juana Inés de la…
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