El excelente artículo de Frédéric Delaméa (el mejor de todos los programas de mano) es una magnífica introducción a esta obra en concreto, a la situación de la ópera barroca en el momento, a la rivalidad Venecia-Nápoles crecientemente ganada por la última de las dos ciudades, a la elección de Vivaldi por la fidelidad a los cánones de la primera, y, en general, a lo que significa un pasticcio -esas obras compuestas no totalmente por su autor, sino que aprovecha material ya existente no sólo propio sino ajeno…aquí con tal sabiduría que dudo de que alguien, a menos que sea un especialista profundo de la música de Vivaldi y de la época, pueda advertir las suturas o los préstamos.
Que Biondi y su grupo creen en las posibilidades de la partitura lo prueba el hecho de que la han retomado poco tiempo después de la grabación que obtuviera…
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