Otro tesoro del sajón en vías de recuperación. Quién me iba a decir cuando estudiaba las novelas de caballería y la famosa canción sobre el protagonista que cito en el título que iba a reecontrarlas otra vez, justo en el año del Quijote, pero por suerte de la mano de Haendel.
Tal vez, para la extensión considerable, poca variedad tímbrica en los pocos personajes (cuatro, más dos intervenciones ‘corales’ de un bajo y un tenor y la aparición fugaz del ‘mago Orgando’ para el final), pero es en lo único en que esta obra cede a algunas de las cada vez más conocidas obras maestras de su creador. Y con algunas perlas, que más que en las grandes arias virtuosas (de furor o locura) tiene sus puntas de fuerza en los momentos más líricos o desdichados (la primera de ‘Melissa’, ‘Ah spietato, e non ti move’ -esas magas enamoradas que fueron su…
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