La Sinfónica de Birminghan, dirigida por su titular, Sakari Oramo, participó en los Proms de este año con un programa articulado en torno a la pasacaglia. Comenzó la velada con la de Webern, concluyendo la segunda parte con el Primer concierto para violín de Shostacovich (cuyo tercer movimiento se basa en esa forma musical/técnica de composición). La segunda parte fue enteramente dedicada a la Cuarta sinfonía de Brahms, cuyo último movimiento -la passacaglia- se desarrolla a partir de una cita de Bach. Como solista en la pieza de Shostacovich, tuvimos a la violinista canadiense Leila Josefowicz.
El comienzo fue un poco decepcionante. Una lectura bastante apática y un poco desarticulada de la pieza de Webern, que contiene una buena dosis de expresividad y lirismo finisecular. Oramo prefirió ignorar ambos aspectos en su lectura, por así…
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