El día 14 de octubre de 1896 tuvo lugar la ceremonia religiosa del funeral de Anton Bruckner en la Iglesia de San Carlos Borromeo en Viena. Hans Richter dirigió allí a un grupo de instrumentistas de la Filarmónica de Viena un arreglo u “oda fúnebre” con fragmentos de la Séptima Sinfonía del compositor fallecido. El arreglista no era otro que Ferdinand Löwe y el manuscrito del arreglo, para quien quiera consultarlo, está custodiado en los archivos de la Filarmónica de Viena en un microfilm con la referencia PhA1529.
Hay que traer a colación precisamente a Ferdinand Löwe porque fue el fundador de la Orquesta Sinfónica de Viena en el año 1900. Más concretamente fue el fundador -con un núcleo de 48 músicos- de la Wiener Konzertverein, que tras diversas vicisitudes llegó a denominarse Wiener Symphoniker. Y ya desde el inicio de su andadura la…
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