Centro de las polémicas líricas de los últimos años es el tema de las puestas en escena. Esta puesta de ‘Lucia di Lammermoor’ de Andrei Serban, estrenada en el Teatro de La Bastilla en 1995, y repuesta en 1999 y en 2000, es una de las más controvertidas de los últimos tiempos, suponemos por los movimientos extraños que el director escénico obliga a efectuar a los cantantes y por la confusión en las situaciones que plantea, más que por el cambio de época.
Abucheada con ahínco por el público en el estreno y en las reposiciones anteriores, el paso del tiempo -y quizás el acostumbramiento o la visión de ideas más revolucionarias en otras puestas- hizo que en esta oportunidad el público se entregara a la música y el canto sin preocuparse demasiado en la puesta en escena, y por lo tanto no hubo silbidos.
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