Bastante a menudo, el espectador de ópera y el oyente de música clásica se ven obligados a preguntarse acerca del por qué del éxito ciertas obras y su pervivencia en el repertorio, y de la poca frecuencia con la que en cambio otras, de igual o superior calidad, forman parte de los programas habituales. Las alegres comadres de Windsor es una ópera si no “rara”, sí poco conocida. Su obertura ha alcanzado una cierta popularidad, que, inexplicablemente, no parece haber bastado para despertar en músicos y melómanos suficiente curiosidad por el resto de la obra.
Compuesta por el prusiano Otto Nicolai a finales de la década de 1840, Las alegres comadres es una estupenda síntesis de lo mejor que en aquellos tiempos podía ofrecer el género lírico: belcanto italianizante a la Donizzetti (Nicolai había vivido y estudiado en Italia), romanticismo…
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