Acudíamos de nuevo al Villamarta sin todavía habernos recuperado de la impresión que nos produjo en la reciente Flauta Mágica descubrir que aquí mismo, en Jerez, tenemos un tenor mozartiano de línea exquisita y lirismo a flor de piel, Ismael Jordi. Pero bueno, el calendario estaba así establecido y ahora tocaba escuchar a una pequeña orquesta de cuerda, procedente nada menos que de la mismísima Filarmónica de Berlín. Un auténtico lujo, al menos sobre el papel. Claro que unas expectativas demasiado elevadas ya se sabe a dónde suelen conducir, a la decepción, y eso es exactamente lo que le ocurrió a quien suscribe.Fue un concierto de nivel, claro está, pero insuficiente para lo que debía de ser: Die Philarmonische Virtuosen Berlin resultaron bastante menos virtuosos de lo que su nombre y origen hace suponer. Ello se hizo evidente sobre…
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