Tal como ocurre en todos los países civilizados, en Portugal, cuando el Estado impone una medalla a un alto cargo significa, muy probablemente, que llegó la hora de la despedida. Ocurrió hace unos meses con René Martin, el productor que, en colaboración con el entonces administrador y director artístico del Centro Cultural de Belém (CCB), Miguel Lobo Antunes, llevó a Lisboa en 2000 la Fiesta de la Música. El modelo era el de las Folles Journées nantesas, que también se está utilizando en Bilbao y en Tokio. Pues bien, a pesar del éxito indudable de esa iniciativa, con una media de cerca de 60000 billetes para conciertos de música clásica vendidos en tres días, los cortes presupuestarios del Ministerio de Cultura han justificado este año su cancelación. El actual director del CCB, António Mega Ferreira, no quiso continuar con la fiesta que…
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