Los días 15, 16 y 17 de junio de 2006 Daniel Barenboim se despidió de la Orquesta Sinfónica de Chicago, de la que ha sido titular durante los últimos años, con las Sinfonías nº 9 de Mahler, Bruckner y Beethoven. Fueron tres días de esfuerzo titánico, en lo físico y emocional, y las entradas estaban agotadas desde principio de año. Año que Daniel Barenboim había empezado -como viene siendo su costumbre desde 1991 para despedirlo o recibirlo- con una Novena de Beethoven y su querida Staatskapelle de Berlín.
Si vuelvo la vista atrás, no puedo olvidar el ciclo Beethoven que le escuché a Barenboim a principios de los años ochenta del siglo pasado en Barcelona con sus entonces huestes de la Orquesta de París. En cuanto a la Novena, me consta que Barenboim no quedó satisfecho en aquella ocasión, no sólo por la interpretación, que fue un tanto…
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