En principio es loable la intención de muchos compositores e intérpretes (ya sea violinistas, directores de orquesta o pianistas) de orquestar obras de otros creadores pensadas para solista o conjuntos más reducidos (normalmente canciones, cuartetos o quintetos). Bach fue orquestado por Mahler (Cantatas) y por Stokowski; Beethoven por Mahler (Cuarteto nº 11), Weingartner (Gran Fuga op. 133) y Mitropoulos (Cuarteto Opus 131); y Schubert por Liszt (Fantasía Wanderer), Joseph Joachim (Grand Duo D.812), Felix Mottl (Fantasía en Fa menor), Max Reger, Anton Webern, Benjamin Britten, y Gustav Mahler (Cuarteto nº 14 ‘La Muerte y la Doncella’).
La lista no es exhaustiva, sino meramente ejemplificativa, y revela la voluntad de dar más expresión y tal vez mayor divulgación a determinadas obras, a veces ensombrecidas por otras composiciones más…
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