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El compositor norteamericano Steve Reich y el saxofonista Sony Rollins, de la misma nacionalidad, fueron distinguidos las pasada semana con el premio Polar 2007, considerado el Nobel de la Música y que otorga la Real Academia Sueca.
El galardón se justifica porque Reich ha logrado "de un modo personal, e inspirado por diferentes culturas, que la variación minimalista se convierta en un universo completo de música con una sonoridad de belleza inmediata", según el fallo de la Academia Sueca de la Música. Reich ha trasladado además cuestiones sobre la fe, la sociedad y la filosofía "a un sonido hipnótico que ha inspirado a músicos y creadores de todos los géneros". Los galardonados recibirán un diploma y un premio en efectivo de 140.000 dólares.
Creados en 1989 por el compositor y representante del grupo Abba, Stig Anderson, los premios Polar cuentan entre sus galardonados a B.B. King, Gyorgy Ligeti, Keith Jarret, Bob Dylan, Ray Charles, Pierre Boulez, Elton John, Bruce Springsteen, Stevie Wonder, Dizzy Gillespie y Gilberto.
Demasiado moderno para ser 'clásico' Nacido en Nueva York el 3 de octubre de 1936, Steve Reich está considerado entre los más grandes compositores de las últimas décadas. Fue alumno de Darius Milhaud y Luciano Berio y se especializó en historia de las religiones. Se considera "demasiado moderno para ser un compositor 'clásico' y demasiado tímido para ser una estrella del rock". En el año 2006 recibió además el Premio Imperial de Música 2006 que otorga la Asociación de Arte de Japón y que rivaliza con la Academia Sueca para constituirse en el premios Nobel de la pintura, la escultura, la arquitectura, el teatro, el cine y la música. El premio se otorga por lo que tiene Reich de rompedor de moldes, primero asimilando la música de Pérotin, Bach, Debussy, Schönberg y Stravinsky, después ‘inventando’ y posteriormente apadrinando a una generación de compositores que, como Philip Glass y John Adams, enarbolan la bandera del minimalismo. Y eso sin contar su influencia en la denominada música 'pop', donde grupos como King Crimson, o solistas como Michael Hedges, Brian Eno, Julia Wolfe o Sufjan Stevens, reconocen la deuda con el neoyorquino.
Aunque se le considera uno de los padres del minimalismo, estilo musical basado –a grosso modo-- en la repetición de unos pocos motivos musicales con escasa vocación de cambio, lo cierto es que difícilmente puede lucir ese mérito quien, a diferencia de Philip Glass, Hobbs, o Terry Riley, el otro gran ‘inventor’ del minimalismo, prefirió adentrarse en el cambio, regresando a la tonalidad, aunque no en el sentido clásico del término. La fortaleza de Reich le llega por una técnica contrapuntística que haría sonrojar a la mayoría de los compositores del siglo pasado. Su capacidad para sumar voces con su particular ritmo, textura y altura, produciendo como resultado una nueva voz que es más que la suma de las partes es algo que sigue asombrando al mundo desde que Bach 'dejó por escrito' el secreto de esta ciencia en su 'Arte de la Fuga'. La audición de obras como
Electric Counterpoint (1987),
The Four Sections (1987),
Different Trains (1988) y
The Cave (1990-93) invita a pensar sobre el ostracismo al que gran parte de la crítica española ha condenado a Reich.
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