Se suele vivir con y de medias verdades, que no son exactamente mentiras a medias. Para el 23 de febrero pasado yo me encontraba ligeramente enfermo y no estaba en condiciones de escribir ‘a tiempo’ para este aniversario de ‘la reina’, la gran dama del canto francés...y no sólo.
En realidad, el pretexto era ideal. No tenía ni siquiera voz suficiente para discar un cierto número de teléfono, pero de todos modos había pensado, ya antes de esa fecha, en el significado de la figura de Crespin en el mundo lírico y en el mío personal. Esto último es lo que precisamente me detuvo la mano, que sólo se pone en marcha luego del homenaje de casi 24 horas que le dedicó France Musiques con toda justicia y en el que tuvo parte principal la magia de un timbre inconfundible y bellísimo, tanto al cantar como al hablar.
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