A lo largo de la historia de la cultura europea, ha habido algunos momentos, no demasiado abundantes, en los que música y palabra se fundieron de forma insuperable, en obras que, todavía hoy en día, parecen no haber agotado completamente su significado. El oratorio La Creación es una de ellas. Podríamos decir, sin que la comparación sea muy forzada, que la partitura de Joseph Haydn contiene toda la historia de la música, como una especie de metáfora del mundo completo surgido de la palabra de Dios. No podía ser menos, en un oratorio que pretendía representar el acto fundacional de la vida, el paso del caos al orden y de las tinieblas a la luz. Haydn, sin embargo, llegó a afirmar explícitamente que, con su partitura, lo que pretendía era una emoción sagrada que provocase en la audiencia la conciencia de la clemencia y la omnipotencia del…
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