Escuchar a Prokofiev y Shostakovich juntos en un mismo programa es siempre un ejercicio fascinante. Aunque compartieron país, época, tradición musical y contexto político durante gran parte de sus vidas, sus personalidades son como la noche y el día. La de Prokofiev es una música extraordinariamente compleja que a menudo suena pretendidamente ligera; la de Shostakovich, mucho más elemental en términos creativos, busca el drama y la profundidad. El talento como compositor de Prokofiev se diría muy superior, pero sentimos que Shostakovich nos ha legado algo más importante. En cierto modo, hay una contradicción latente en un concierto que presenta juntos a estos dos autores, porque representan dos formas opuestas de entender lo que es sustancial en la música. Si uno de ellos está en lo cierto, el otro no debería estarlo. ¿Pero quién nos…
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