Han tomado muchas decisiones administrativas erróneas, insisten en cantarlo todo en inglés, están al borde de la quiebra por corte de presupuesto, y…¡de nuevo han demostrado que son los mejores! A la ENO no le gana nadie en inteligencia y dedicación para combinar elencos, coros y orquesta al servicio de una ópera. Los teatros internacionales que insisten en empaparnos con una lluvia de estrellas a precios exorbitantes no verán nunca este Tristán e Isolda de antología. Es de los mejores que recuerdo entre los muchos vistos, desde Nilsson y Vickers, y pasando por todos los de Bayreuth desde el primero de Barenboim hasta el actual de Thielemann, y el de Glyndebourne que lanzó a Nina Stemme.
El único nombre célebre, uno de esos capaces de atraer a gente que no ha escuchado Wagner en su vida, es el de Anish Kapoor. Todo Londres, todo el mundo,…
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