Como viene ocurriendo desde hace más de una década, el Teatro de la Maestranza ha vuelto a programar música del ilustre y polifacético belcantista Manuel García, que se viene a sumar a la ya nutrida lista de estrenos o recuperaciones, tanto de obras serias como de deliciosas comedias o tonadillas. Esta vez, como ocurrió con L’isola disabitata, se proponía una ópera de cámara, o per soscieta, como aparece en la partitura, pero en versión de concierto; por desgracia, los pocos elementos escénicos que se pudieron ver en Madrid semanas antes no llegaron a Sevilla. Teresa Radomski volvía a encargarse de la edición y Rubén Fernández Aguirre de la dirección musical y el acompañamiento de piano, todo un maratón que no pareció pasarle factura dada la energía y el buen hacer que demostró desde la obertura. Ayudó a los cantantes y respiró con…
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